Cambio climático: ¡el peligro para la producción mundial de alimentos está aumentando!

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Los investigadores del clima de la Universidad de Hamburgo advierten sobre el aumento de las pérdidas de cosechas debido al calentamiento global y a los fenómenos meteorológicos extremos.

Klimaforscher der Uni Hamburg warnen vor steigenden Ernteausfällen durch Erderwärmung und extreme Wetterereignisse.
Los investigadores del clima de la Universidad de Hamburgo advierten sobre el aumento de las pérdidas de cosechas debido al calentamiento global y a los fenómenos meteorológicos extremos.

Cambio climático: ¡el peligro para la producción mundial de alimentos está aumentando!

El actual calentamiento global está teniendo graves impactos en la agricultura global, como muestra un nuevo estudio realizado por la física climática Victoria Dietz del Centro para la Investigación y la Sostenibilidad del Sistema Terrestre de la Universidad de Hamburgo. La investigación, que evaluó múltiples simulaciones climáticas, muestra que la probabilidad de que se produzcan fenómenos meteorológicos extremos, en particular períodos simultáneos de calor y sequía, aumenta significativamente a medida que aumentan las temperaturas. Esto afecta principalmente a las zonas centrales productoras de maíz y podría poner en peligro la seguridad alimentaria en todo el mundo.

El análisis revela que incluso con un calentamiento global de dos grados Celsius, la probabilidad de que se produzcan escenarios climáticos extremos en el este y el sur de Asia aumenta significativamente: en el este de Asia la probabilidad se triplica, mientras que en el sur de Asia se duplica. Las consecuencias negativas son importantes, ya que no sólo causan estrés en las plantas, sino que también plantean inmensos desafíos para los agricultores, las cadenas de suministro y los mercados.

Fallas de cosechas más frecuentes y catastróficas

En estudios posteriores, los investigadores del clima advierten del creciente riesgo de pérdidas catastróficas de cosechas provocadas por sequías y olas de calor. Alto ciencia.orf.at La producción mundial de alimentos podría verse gravemente amenazada. Regiones como América del Norte, Europa Occidental y Ucrania, que en conjunto representan hasta el 25 por ciento de la producción mundial de alimentos, se ven particularmente afectadas. Un patrón en la corriente en chorro amplifica estos extremos climáticos al transportar aire polar y tropical a zonas templadas.

El estudio publicado en la revista "Nature Climate Change" analiza el riesgo de malas cosechas relacionadas con el clima en importantes zonas productoras de trigo, maíz y soja. Las regiones analizadas, incluidos Estados Unidos, Argentina y Europa, representan un asombroso 56 por ciento de las necesidades mundiales de trigo y maíz. En particular, en los últimos 50 años ha aumentado el riesgo de pérdida de cosechas, lo que constituye una tendencia preocupante.

Impactos globales y estrategias de adaptación

Los impactos del cambio climático son extensos y afectan a casi todos los aspectos de la agricultura. das-wissen.de destaca que el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia acortan las temporadas de crecimiento de muchos cultivos, aumentando el riesgo de sequía y estrés térmico. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las inundaciones, amenazan las operaciones agrícolas y causan daños a largo plazo a la fertilidad del suelo.

Los desafíos de la seguridad alimentaria requieren diferentes estrategias de adaptación. Estas incluyen el cultivo de plantas resistentes al clima, la gestión eficiente del agua y la promoción de la agrobiodiversidad. Las medidas políticas que incluyan capacitación y apoyo financiero para las comunidades agrícolas afectadas también son cruciales para promover una agricultura más resiliente.

La implementación conjunta de estas medidas por parte de gobiernos, instituciones de investigación y ONG es esencial para garantizar la seguridad alimentaria global para las generaciones futuras. Los resultados de esta investigación subrayan fuertemente la urgencia de mantener la temperatura global por debajo de los dos grados centígrados. Esta es la única manera de minimizar el riesgo de malas cosechas extremas y las amenazas asociadas a la producción mundial de alimentos.