El cambio climático está obligando a la gente a huir: ¡cómo el clima está dando forma a nuestro futuro!
La Universidad de Mannheim promueve la investigación sobre el clima y la migración ambiental bajo el liderazgo de Melanie Sauter y Kristina Petrova.

El cambio climático está obligando a la gente a huir: ¡cómo el clima está dando forma a nuestro futuro!
El 20 de mayo de 2025, la Universidad de Mannheim anunció que la politóloga Melanie Sauter recibiría una importante financiación del Margarete von Wrangell Junior Professor Program. El campo de investigación de Sauter abarca la ayuda humanitaria, las misiones de paz internacionales y la violencia política, y actualmente se centra en la conexión entre el clima, los conflictos y la consolidación de la paz. Un ejemplo de su trabajo es el estudio del despliegue de trabajadores de rescate durante la epidemia de ébola en la República Democrática del Congo entre 2018 y 2020, cuyo objetivo es proporcionar conocimientos interesantes sobre la dinámica de las crisis y la intervención humanitaria.
Como parte del programa, Sauter tiene la oportunidad de conocer a la Dra. Kristina Petrova en un puesto de tiempo completo durante tres años. Petrova persigue objetivos ambiciosos: su ulterior cualificación apunta a una cátedra junior o permanente o a liderar un grupo de investigación junior. Juntos, Sauter y Petrova planean ampliar estratégicamente su investigación sobre la migración relacionada con el clima, particularmente en regiones en conflicto. Con ello se pretende desarrollar nuevos enfoques para las estrategias de resiliencia y la ayuda humanitaria en estados frágiles con el fin de responder mejor a los desafíos del cambio climático y su influencia en la migración. El programa fue recientemente reestructurado por el Ministerio de Ciencia, Investigación y Arte de Baden-Württemberg.
La migración relacionada con el clima como campo de investigación
La investigación sobre la migración relacionada con el clima ha adquirido cada vez más importancia en los últimos años. El “Pacto Global para una Migración Segura, Ordenada y Regular”, adoptado en diciembre de 2018, aborda aspectos como los desastres naturales y la destrucción ambiental como causas de la movilidad humana. La complejidad del asunto queda clara mediante una variedad de términos y definiciones: ya sea “migrante ambiental”, “migrante climático” o “refugiado ambiental”, todavía no se han establecido términos uniformes. Los alarmistas advierten sobre desastres humanitarios inminentes, mientras que los escépticos señalan que los factores ambientales a menudo tienen un efecto indirecto y no son las únicas causas de la migración.
Las estimaciones sobre cuántas personas están migrando debido a los cambios climáticos y ambientales varían ampliamente. Según Jodi Jacobson, en 1988 ya había alrededor de 10 millones de refugiados ambientales, mientras que Norman Myers estimó que había 25 millones en 1995. En un análisis posterior, Myers predijo que se esperarían aproximadamente 150 millones de refugiados ambientales para 2050, cifra que se revisó a 200 millones. Sin embargo, estas estimaciones se ven afectadas por definiciones poco claras, la falta de datos y la naturaleza multicausal de las decisiones migratorias, lo que pone en duda su exactitud.
Problemas de recopilación y análisis de datos.
El desafío de recopilar datos precisos es enorme. El Centro de Monitoreo de Desplazamientos Internos (IDMC) ha estado manteniendo datos completos sobre desplazamientos relacionados con desastres desde 2008 y registró más de 246,5 millones de personas desplazadas por desastres geofísicos y relacionados con el clima entre 2008 y 2017. Están surgiendo enfoques innovadores de investigación, como modelos de simulación de múltiples agentes y análisis longitudinales de múltiples niveles, para determinar las tendencias a largo plazo en la migración. Sin embargo, cabe señalar que la definición de migración climática todavía está plagada de incertidumbres empíricas y de definición.
Los esfuerzos de investigación sobre este tema han aumentado significativamente, pasando de un promedio de 10 publicaciones por año en la década de 1990 a alrededor de 100 desde 2008. Un importante paso adelante fue el encargo a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en 2007 de centrarse intensivamente en la migración ambiental. Desde 2015, la OIM ha creado una unidad dedicada a esta cuestión. A pesar de estos avances, la investigación sobre la migración relacionada con el clima sigue siendo compleja y multifacética.