Protección del clima en Alemania: voluntad y objetivos ambiciosos en el punto de mira

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Un estudio de la Universidad de Oldenburg muestra conexiones entre los objetivos climáticos y las actitudes de la población hacia la protección del clima.

Eine Studie der Uni Oldenburg zeigt Zusammenhänge zwischen Klimazielen und Bevölkerungseinstellung zum Klimaschutz.
Un estudio de la Universidad de Oldenburg muestra conexiones entre los objetivos climáticos y las actitudes de la población hacia la protección del clima.

Protección del clima en Alemania: voluntad y objetivos ambiciosos en el punto de mira

Un nuevo estudio de Oldenburg examina la conexión entre los objetivos climáticos nacionales y la voluntad de la población de proteger el clima. Este trabajo pionero fue realizado por el Prof. Dr. Heinz Welsch y los resultados se publicaron en la revista Ecoological Economics. El análisis cubre los objetivos climáticos nacionales de 123 países acordados en 2021 y se basa en datos de la Encuesta sobre el Cambio Climático Global, que abarcó a 130.000 personas en 125 países.

El estudio muestra que el 89% de los encuestados en todo el mundo quieren que sus gobiernos asuman un compromiso político más intenso con la protección del clima. Además, el 69% de los encuestados podría imaginar gastar el uno por ciento de sus ingresos en medidas de protección del clima. Sin embargo, existen diferencias significativas entre los objetivos climáticos de los gobiernos y la voluntad de la población de contribuir activamente a la protección del clima.

El conflicto entre principios éticos y consideraciones de costo-beneficio

Welsch señala que los gobiernos suelen tener en cuenta principios éticos cuando se trata de protección del clima, mientras que entre la población predomina el pensamiento de coste-beneficio. Esta discrepancia es sorprendente, particularmente en países con altas emisiones per cápita, donde a menudo existe la preocupación de que la acción climática pueda tener un impacto negativo en la economía.

Un hallazgo clave del estudio es que el ingreso promedio, los niveles de emisiones y la temperatura de un país son cruciales para los objetivos climáticos de los gobiernos y la voluntad de la población. Por ejemplo, los países más desarrollados con altas emisiones tienen objetivos climáticos más ambiciosos, mientras que los países más pobres y cálidos están más dispuestos a tomar medidas climáticas.

El papel de Alemania en la protección climática internacional

Alemania pretende reducir las emisiones en un 39,7% entre 2019 y 2030, lo que la sitúa en el puesto 12 entre los objetivos climáticos internacionales. Una notable mayoría del 86% de los alemanes cree que el gobierno debería hacer más para proteger el clima. Sin embargo, el estudio muestra que la disposición de la población a hacer sacrificios económicos ocupa sólo el puesto 74 en una comparación internacional con un 67,9%.

Entre los aspectos de la política climática internacional destaca la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que fue suscrita en Río de Janeiro en 1992 y entró en vigor en 1994. Su objetivo es estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero para evitar perturbaciones peligrosas en el sistema climático. Actualmente, 197 estados, incluida la UE, han ratificado la CMNUCC y están obligados a participar en la protección del clima sobre la base del principio de “responsabilidades y capacidades comunes pero diferenciadas”. www.umweltbundesamt.de.

Desafíos futuros en la protección del clima

Los compromisos asumidos en virtud de esta Convención se revisan periódicamente y requieren informes exhaustivos sobre las emisiones de gases de efecto invernadero y las medidas de mitigación. El Sexto Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (2023) recomienda una reducción de las emisiones globales de gases de efecto invernadero en un 43% para 2030 y en un 60% para 2035 en comparación con 2019. Sin mayores medidas, el calentamiento global podría aumentar hasta 3,2 °C para 2100, lo que tendría consecuencias devastadoras.

Para afrontar este desafío, es necesaria la introducción de instrumentos políticos como el dinero climático para mitigar los impactos sociales y económicos de las medidas de protección climática. Welsch destaca que sigue siendo un gran desafío para las sociedades democráticas diseñar una política climática que involucre activamente a la población para garantizar una protección climática sostenible y justa.